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Grupo Foster Lorca




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Mauricio Lorca, representante de las bodegas Enrique Foster y Mauricio Lorca, visitó el país y nos contó acerca de su filosofía de vinificación y de cómo la empresa se va proyectando en mercados emergentes como el nuestro, que está creciendo cada vez más y con tendencias claras hacia el vino de calidad.

“Llevamos recién 15 años, y para este negocio que es de tan largo aliento, es poco tiempo”, nos cuenta Mauricio acerca de la expansión del Grupo, que ha venido siendo impresionante.

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¿Cómo nace en Mauricio Lorca la pasión por los vinos?

Fue un poco de casualidad y causalidad debido a dónde vivía, rodeado de viñedos en el este de Mendoza. Yo había ingresado a la Universidad de Medicina y unos alumnos de la Facultad de Enología estaban promocionando la carrera. Cuando vi la presentación, me gustó tanto, que dije: voy a estudiar esto. Y así fue como nació la vocación. Me gustó la posibilidad de trabajar al aire libre, estar en contacto con los viñedos, con la elaboración del vino, con la naturaleza, y desarrollar un producto de acuerdo a la creatividad propia, tener una identidad.

¿Por qué Bodegas pasaste en tu proceso de formación?

Fui trabajando en distintas empresas, como Catena Zapata, Luigi Bosca, Finca La Celia, entre otras, hasta que finalmente tomé la decisión de iniciar mi propio camino. La Bodega hoy ya tiene presencia en 21 mercados alrededor del mundo, estamos en Asia, Europa y América.

¿Cuál es tu filosofía como enólogo?

Yo siempre he tratado de tener una identidad clara sobre el origen de la uva. Respetar muchísimo la fruta del varietal, que para el consumidor sea fácil de reconocer y, sobre todo, mantener una enología poco intervencionista, lo que significa que lo único que se hace es fermentar la uva, digamos que el 95 % del vino viene ya elaborado desde el viñedo. Tomar la decisión de hacerlo así, no es un concepto muy difundido todavía. Yo lo vengo trabajando hace años, y esa ha venido siendo la filosofía de trabajo.

¿Tenés una cepa favorita?

Me gustan mucho las variedades que son un desafío. El Petit Verdot, por ejemplo, es una variedad que no es fácil de cultivar y de conseguir un vino monovarietal, porque son muy concentrados y con mucha carga tánica. Entonces, lograr elaborarlo, habla de la capacidad como empresa, como enólogo y como productor. También me gusta mucho el Syrah, que lamentablemente tiene poca demanda del consumidor. La otra variedad que me encanta hacer es el Cabernet Franc, que me parece un vino extraordinario.

¿Qué tiene que tener en cuenta una Bodega, para satisfacer al consumidor?

Es importante mostrar un abanico de oportunidades, que el consumidor pueda experimentar, probar y ver, y de alguna manera ir haciendo del vino una cultura. El vino no queda recluido a un par de zonas, personas o Bodegas, hay muchos productores muy buenos, muchas variedades, es decir, hay una diversidad tan amplia y ojalá pudiéramos acercar eso a los amantes el vino. Yo creo que todas estas variedades son oportunidades para abrir un poco el espectro de opciones hacia el consumidor.

¿Cómo ves la proyección de la Bodega Mauricio Lorca?

Ha venido creciendo sostenidamente todos estos años. Haciendo las cosas bien, manteniendo la consistencia y teniendo una visión a largo plazo, el negocio puede prosperar. Por otro lado, en los últimos años hemos hecho muchas inversiones en viñedos, adquiriendo fincas en buenos lugares que consideramos de muy alta calidad y, a partir de ahí, hemos seguido desarrollando la línea de productos y mejorándola. Entendemos que todavía nos queda bastante por crecer. Mi idea como productor es poder poner en la botella el 100 % de la uva que nosotros producimos, y conseguir mercado para eso.

¿Cómo ves el mercado argentino para los vinos?

Argentina es un histórico consumidor de vinos. Ha habido una tendencia muy clara, que me parece está en los demás países limítrofes también, y es el consumo de vinos de alta gama: menos volumen, más calidad. Eso ha hecho que vaya bajando el consumo de vinos de mesa, o vinos sin mucha calidad enológica. El consumidor es cada vez más exigente y a esta tendencia hay que surtirla con un producto diferencial pero, al mismo tiempo, tiene que tener un precio conveniente.

¿Y el mercado paraguayo?

También se está dando la misma tendencia. Me ha sorprendido como nuestros vinos de alta gama se están vendiendo bastante, hay mayores consumidores que demandan esa calidad. La gente que he podido conocer en esta visita está ávida de aprender, de probar cosas buenas, y lo reconocen, con lo cual el mercado seguramente traerá muchas satisfacciones.

¿Qué vinos nos va a presentar en esta visita?

Queremos promocionar todo el portafolio que producimos: la Bodega Enrique Foster, focalizada hacia la variedad Malbec y, Mauricio Lorca, con otras variedades. Queremos hacer un trabajo de difusión acerca del Malbec argentino, que tiene muy buena aceptación en el público paraguayo, pero también un hincapié fuerte en las otras variedades que se están desarrollando en la Argentina, y que creo pueden tener muy buena repercusión aquí, como el Cabernet Franc, el Bonarda, el Petit Verdot, entre otros.


Los vinos de las bodegas Enrique Foster y Mauricio Lorca, llegan a Paraguay de la mano de Decanter, empresa importadora de vinos boutique. Se encuentra en Cerro Corá 829 c/ Tacuary. Tel.: (021) 447 – 472.

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