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Buenos Aires dulce




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Medialunas, churros, tortas fritas, chocotorta: en Argentina tenemos clásicos infalibles en los rubros de la panadería y la pastelería. Pero estas recetas tradicionales conviven con un amplio abanico de propuestas de autor, sobre todo en Buenos Aires, que están en manos de chefs pasteleros de grandes hoteles, de pequeños locales y hasta de emprendimientos itinerantes. En esta nota, un recorrido por tres exponentes, bien distintos entre sí —aunque igual de sobresalientes—, de la escena dulce porteña.

LOS MACARONS PERFECTOS de Mauricio Asta

Hizo de todo: estudió en escuelas gastronómicas argentinas y en instituciones de Estados Unidos y Francia; trabajó en los cruceros de Walt Disney y se profesionalizó en un prestigioso restaurante porteño. Después fue profesor. Al poco tiempo estuvo en la pantalla de Utilísima y, finalmente, publicó sus libros propios y abrió su local de pastelería. Mauricio Asta siempre fue un éxito y la razón es clara: es un chef talentoso y dedicado. En su espacio en Martínez (Puerto Rico 2357), zona ubicada al norte de Capital Federal, ofrece todo tipo de tortas, panificados y postres de impronta artesanal, casera, confortable, con presentación siempre impecable. Pero la verdadera estrella son los macarons, que figuran entre los mejores que se consiguen en Buenos Aires: hay de frambuesa, de pistacho, de chocolate, de café y de sabores más originales como agua de rosas o sambayón. No se puede creer su perfección, teniendo en cuenta que esta delicia francesa es muy compleja de replicar con buenos resultados. Se pueden pedir in situ o para llevar en un coqueto envase y, con algo de suerte, se puede coincidir con una de sus clases magistrales en las que enseña a prepararlos.

LOS POSTRES DE ALTA GAMA de Joaquín Grimaldi

El Four Seasons, en su sede porteña (Posadas 1086/88), cuenta con un dream team gastronómico: en su restaurante “Elena” y en su parrilla “Nuestro Secreto”, profesionales de la talla de Juan Gaffuri —consagrado chef experto en carnes— están detrás del armado y ejecución del menú en sus distintas variantes. De ese equipo soñado forma parte Joaquín Grimaldi, pastelero transgresor e inventivo por definición: lejos de limitarse a crear pastelería sofisticada, buena y típica de un hotel, llevó toda su creatividad a «Dolce Morte», su propia línea de helados artesanales que dejó boquiabiertos a todos los críticos de Buenos Aires. Sus gustos se pueden disfrutar solos; son más que suficientes para satisfacer tanto el apetito como la curiosidad. Hay, por ejemplo, helado de queso de cabra con dátiles macerados, helado de dulce de leche ahumado con chocolate 90% y pan brioche tostado, y hasta un sencillo pistacho al que se le nota el fruto natural y se corona como uno de los más ricos. También se pueden degustar como parte de sus elaborados postres en Elena, restaurante principal del hotel: mousselina de queso patagonzola con esponja de especias, miel, castañas en almíbar y helado de castañas es una de las opciones posibles, a la que se suman la mousse de chocolate 70,5% con nueces, crema de chocolate y helado de gin; o el panqueque de dulce de leche ahumado con ciruelas Dagen y helado de sambayón, entre otros.

LAS DONAS ORIGINALES de Donut Therapy

En las cuentas de Instagram de los influencers culinarios de Buenos Aires comenzaron a verse historias y fotos con unas donas coloridas y tentadoras como protagonistas. Eran las de Donut Therapy, un emprendimiento del venezolano Gustavo Castillo, cocinero profesional nacido en Caracas, que desde siempre tuvo donas de estilo estadounidense al alcance de la mano. Llegado a Argentina, se dio cuenta de que acceder a una dona bien hecha era una posibilidad remota, así que se puso la camiseta y lanzó su propio negocio en el pasado julio. A base de una receta de fermentación larga en frío, sin aditivos ni conservantes, con una posterior fritura, las prepara por encargo (se retiran en el barrio de Palermo) y también recorre la ciudad para ofrecerlas en puntos estratégicos. Las paradas del tour se anuncian en sus redes sociales. Livianas y esponjosas, las donas varían cada semana de acuerdo a los pedidos del público, pero los sabores pueden ser, entre otros: glaseado de Maple Syrup, chocolate con mantequilla de maní y maní salado, chocotorta, azúcar y canela, limón con amapola, maracuyá y Brown Butter Salted Caramel.

@donutheraphy @ittouchedyourfood

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