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Paola Irún, conocer las reglas para romperlas




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Paola Irún, conocer las reglas para romperlasDesde hace 9 años, la actriz y directora de teatro Paola Irún vive en Brooklyn, Nueva York. Fue para hacer un master en la Universidad Sarah Lawrence y se enamoró de la ciudad. “Tiene tantas historias para contar. Hay inspiración en cada esquina”, dice. Allá vive con su marido e hijos, y trabaja en teatro, video y distintos proyectos que la involucran como escritora, actriz y directora. Pero cada año vuelve a Paraguay, donde creó la compañía de teatro “En borrador – Teatro en construcción”. La compañía no tiene elenco estable. “Cada año voy convocando distintas personas y artistas colaboradores. Porque una de las ideas de la compañía es trabajar con la mayor cantidad de artistas, ya sea músicos, artistas plásticos, audiovisuales, y otros. Así, creamos conjuntamente la obra”, cuenta Paola Irún. Cuando un actor es convocado por ella, sabe que no sólo va requerir de su perfomance. “Yo no trabajo en base a un guión, llamo a los artistas para que vengan a crear conmigo. Se empieza con una página en blanco, con un concepto que trabajo previamente con artistas de Nueva York durante unos seis meses, y luego hago un puente entre colaboraciones y disciplinas. Es un caos ordenado en mi cabeza”, asegura la directora.

El resultado es una obra experimental, no convencional, pero con el lenguaje de la dramaturgia teatral. “Busco experimentar y conocer las reglas para romperlas, tratando siempre de innovar. Es mi granito de arena para aportar a la diversidad cada vez mayor de teatro en Asunción, y dar a los actores la posibilidad de expandir su alcance creativo”, asegura Paola.

Paola es hija de la prestigiosa actriz y profesora de teatro Margarita Irún. El arte escénico fue siempre parte de su vida, pero no siempre tuvo claro que iba a dedicarse al arte escénico. Estudió ciencias de la comunicación y durante diez años trabajó en un canal de televisión. “Fue rebeldía familiar”, dice. Pero cuando asumió su naturaleza, buscó un camino distinto. “Siempre digo que para crear un nuevo lenguaje hay que conocer muy bien el que estás dejando atrás. Yo me formé y trabajé en el teatro clásico y a partir de ese conocimiento, quiero algo distinto, sin desmerecer. Igualmente, muchas veces recurro a elementos del teatro tradicional”, cuenta Paola Irún.

Todos los platos de frutos de mar y pescados son sus preferidos y en Brooklyn los encuentra fácilmente. “Allá hay de todo y me gusta ir a explorar propuestas y lugares nuevos. Si algún local se abre en el barrio, vamos a explorar. También busco lugares en Internet, de acuerdo a los rankings de preferencia de la gente, y además, allá está el barrio hindú, el chino, el italiano, etc. Yo me fijo en el diario anual “Village Voice”, que muestra lo mejor de Nueva York”, dice Paola. También se pone en la fila de los actuales Food Trucks, que atraen a multitudes con sabores innovadores. Pero tiene un lugar preferido, el Red Lobster, donde toma una sopa de langosta en un pan campesino. Y en el Little Corea –el barrio coreano- le gusta ir a un restaurante buffet donde puede encontrar todo lo imaginable en frutos de mar.

También le encanta el queso, especialmente el brie, que come con uvas. “Y el pan, ¡lo degusto! Cerca de donde vivo una joven abrió una panadería chiquitita, una puerta nada más, y la gente hace fila. Mis panes preferidos son uno de aceite de oliva con aceitunas negras, otro con base de queso parmesano, y otro con queso pecorino y pimienta. Nueva York es una ciudad donde todos los días hay algo nuevo, por eso es maravillosa y al mismo tiempo difícil”, comenta Paula.

De la cocina de su infancia recuerda el olor a milanesa. “Eran los momentos de felicidad, porque eso significaba que no había sopa”. ¿Platos que jamás probaría? Carne de venado o conejo, “me causa impresión”, confiesa.

¿Cocinás?

Surrealmente cocino (se ríe). Invento, hago cualquier cosa, pero eso no significa que me salga bien. Soy una degustadora, pero la cocina no es lo mío. Lo único que creo que me sale rico es la sopa de pescado. Mi familia siempre me pide que  haga. Solo hiervo el pescado y tiro todas las especias y hojas verdes que encuentro. Ah, con crema de leche. ¡Y les gusta! Me encantan los pescados y en Nueva York soy feliz porque tengo río, mar, ¡todo!

¿Cómo agasaja a sus amigos?

Con una mesa de picadas, con variedad de quesos, uvas negras y verdes, y frutos de mar.

¿Con qué bebida le gusta brindar?

Con gaseosa. Sé que es aburrido, pero no tomo alcohol y casi tampoco gaseosa, pero cuando hay un motivo, me permito una de jengibre, que tomo allá porque me recuerda a la guaraná. Sí tomo muchos jugos de fruta y agua.

¿Hay un plato que puedas decir que refleja tu personalidad?

Los de frutos de mar, porque mucha gente tiene miedo de probar, pero en realidad son deliciosos. También muchos tienen una opinión errada sobre mí. Por ser actriz, creen que debo ser extrovertida y a veces me malinterpretan, porque en realidad soy muy introvertida. Pero una vez que se rompe esa barrera y me conocen, las personas se sorprenden.

¿Tenés algún recuerdo especial de una comida en el exterior?

Sí, cuando viajé sola a Egipto, en el 2011 -plena revuelta civil- tenía que seguir una serie de reglas porque allí la mujer no puede salir sola. Pero un día me animé y fui a uno de los cafés donde la gente se reúne para tomar té verde y comer sashimi. Sentí todas las miradas, todas eran de hombres, pero no me importó.

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