10 de Diciembre de 2019
¡A tomar cerveza!
Dicen que Paraguay es un país cervecero, yo no estoy tan persuadido de ello. Nuestro consumo per cápita está lejos de los países que verdaderamente consumen cerveza. Nosotros sí somos grandes consumidores de caña o ron, así como de otros espirituosos y poco a poco cada año el consumo de vino viene creciendo, pero nos falta mucho.

En consumo de cerveza, lejos estamos de la República Checa con sus 138 litros al año per cápita, o de Alemania con sus 105 litros anuales per cápita. Aunque decimos también que tenemos una fuerte tradición alemana, hemos sido superados hace unos años por Argentina en cuanto a consumo de cerveza. 

26 de Noviembre de 2019

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Sin embargo, en lo que casi nadie nos gana es en la gran variedad de cervezas importadas que hay disponibles en nuestro peculiar mercado; especialmente europeas y ni qué decir de Alemania, el 5o mayor exportador del mundo de cerveza con una gran tradición que incluye a más de 1.300 cervecerías en diferentes regiones del país. Allí predominan las Lager rubias conocidas como Kölsch, las Weissbier elaboradas de trigo, las Alt de baja fermentación, las Hell que son las Lager tradicionales en Bavaria o la cerveza marrón Dunkel que también es muy apreciada gastronómicamente. 

La cultura cervecera alemana se impuso en nuestro mercado, especialmente con la celebración del Oktoberfest (que tiene mucho más de setiembre que de octubre, acabando el primer domingo de octubre después de una duración de más de 16 días). Esta fiesta convoca a cientos de personas y puedo decir que en estos eventos se consume una buena parte de la producción e importación anual. Veo que esta tradición se vuelve cada vez más popular siendo ya varios los eventos en la capital y el interior, con cada día más adeptos. 

Alemania se impuso por su calidad. Una calidad que está legislada desde el año 1516 cuando el duque bávaro Guillermo IV impuso en el país las normas legales de fabricación de cerveza conocidas como “Reinheitsgebot” que establecían un estricto control de la calidad de los ingredientes para garantizar su pureza y además, en aquel entonces, poder usar la cerveza como medicamento. 

Las normas son tan estrictas y certeras que hasta el día de hoy se siguen usando y han sido exportadas a otros países donde respetan rigurosamente la Reinheitsgebot, y lo indican en sus etiquetas para demostrar no solo respeto a la norma sino asegurar al consumidor que en la producción de esa cerveza se usó cebada, trigo, lúpulo y por supuesto agua. Ele- mentos claves para producir una cerveza de calidad inclusive para quienes buscan hacerlo en micro cervecerías en su casa. 

Lo bueno de tener tantas cervezas alemanas en el mercado es que encontramos de todos los estilos. Tenemos las que son para refrescar la garganta del calor y la sed, las que son para acompañar una picada de chorizos a la parrilla con el grupo de amigos y también esa cerveza más fuerte pero a la vez elegante, que se combina perfectamente con la gastronomía local, tanto con la mandioca, el maíz y nuestros pescados, como con nuestra carne vacuna. Aunque evidentemente todo depende del arte y de la mano del cocinero o chef en poder hacerlo armónicamente. 

Considero muy fuerte la influencia alemana en las cervezas locales, tanto así que importamos cervezas de países vecinos, elaboradas según diferentes estilos alemanes y que tienen gran aceptación, en su mayoría provenientes de Argentina, Brasil o Chile. Estoy seguro que este año hará mucho calor, octubre fue un claro ejemplo de ello así que antes de las fiestas, beberemos cerveza... y nuestras panzas crecerán. 

¡Preciados lectores a todos “Salud” y hasta el próximo número! 

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