29 de Noviembre de 2021
Dicen que el vino, cuando deja de ser un asunto personal, deja de ser vino.

Siempre, con la llegada del otoño y las primeras noches frescas, los adoradores de Baco desempolvamos nuestra herramienta favorita: el sacacorchos.

Al mismo tiempo, hacemos un arqueo de los vinos que dejamos a buen resguardo durante el verano y empezamos las recorridas para ver qué otra botella agregamos, cuáles son las novedades que nos acercan las importadoras y casi siempre, nos preparamos para probar ese vino que está de moda o que quedó pendiente.

Algunos hacemos un repaso del año anterior para encarar bien afilados la temporada que se viene y, que no está por demás decirlo, en Paraguay se extiende cada vez más.


Así encaminados llega mayo y con él, la Expo Vino.

Once años sin interrupción han convertido este evento en un clásico y, como todos los clásicos, se estaba volviendo un tanto cómodo, un poco más evento social y menos aventura, un poco más de “no puedo faltar” y no tanto “esto no me lo pierdo por nada”.


Pero este año señores y señoras, la CAPRO y las importadoras presentes literalmente nos sacaron la silla, nos dieron la copa y nos empujaron a vivir un reto que si bien no lo tenía planeado como consumidora final, agradezco.


Un asunto personal

Dicen que el vino, cuando deja de ser un asunto personal, deja de ser vino.

¿Pero en qué se convierte? En una bebida, en un producto. Como para mí el vino es personal, voy a encarar esta reseña desde ahí.

Este año, la Expo Vino para mí fue diferente desde el día que tuve las entradas en mis manos (sí, fui los dos días) porque llegaron en formato de regalo por el Día de la Madre y con el compromiso de que iríamos en patota las dos generaciones, en mi caso yo y mis cachorras y por lo vivido, a las pruebas me remito… son dignas hijas mías.

Hecha la cita, era cuestión de esperar que llegara el día. Investigué un poco, hice una suerte de mapa de ruta, insistí en la puntualidad, contratamos un chofer, el clima se hizo cómplice y allá fuimos.

Copas en mano, mente abierta, islas de agua ubicadas… ¡y a empezar!


Las sorpresas fueron muchas y empezaron enseguida. Pronto descubrí muchísimas caras familiares, muchos rostros juveniles, mucha concentración a la hora de catar, respeto en los tiempos, gente nueva trabajando codo a codo con las importadoras, muchos estudiantes del mundo del vino y varios periodistas investigando de verdad.

Mucho ambiente de EXPO.


Muchos flashes para fotos de las botellas y menos selfies.

Siempre decimos que en Paraguay somos pocos pero nos conocemos todos y bien pero eso no se notó en esta edición. Encontré muchísimas caras nuevas, caras jóvenes con interés por probar lo nuevo, lo desafiante, lo que no encontramos precisamente en el supermercado.


Este año las importadoras se lucieron.

No olvidaron los clásicos de sus bodegas pero también sacaron el “As de la manga”. Hubo de todo.

Vinos con su lugar ganado en el mercado codo a codo con los recién llegados; botellas clásicas pero también algunas vanguardistas; lindas etiquetas típicas codeándose con botellas ploteadas súper novedosas y de colores casi “ajenos” al mundo del vino.

Cepas clásicas como la Cabernet Sauvignon o la Malbec codeándose con las novedosas Barberas y Ancellotas del nuevo mundo. Pinot Noir de Uruguay, buen Merlot argentino, Syrah de Australia, Tinta de Toro y Tempranillo de España, y varios ejemplares de Carménère de Chile.

Todos convocados a la misma fiesta.


Vinos de altura, vinos de sol, vinos de tierra, de piedra o con aire a mar. Vinos desnudos, vinos con madera, vinos que maduraron siguiendo el ritmo de las estaciones y vinos impetuosos, brutales, casi irrespetuosos. Vinos con categoría de “señor” compartiendo con vinos jóvenes, casi imberbes…


Una verdadera fiesta en la cual el vino fue el protagonista.

Durante las dos noches descubrimos distintos estilos-: más livianos o más pesados, más frutales o más complejos; vinos de ida y vinos de vuelta.

Imposible no seguir escribiendo. Quiero contarles todo.

Vi mucho vino rosado de innumerables estilos y digo “vi” porque si por algo se caracterizan los rosados es por la creatividad de las botellas. También sumaron a la fiesta los vinos blancos y pudimos probar varias opciones de Torrontés, Sauvignon Blanc, Albariño, Chardonnay y un poco de Riesling todos servidos en el punto exacto de frío.


En resumen (o intento de) 25 expositores que nos ofrecieron en dos jornadas más de 300 etiquetas distribuidas en 48 tablones procedentes de todas partes del mundo: Francia, Italia, Portugal, España, Argentina, Chile, EEUU, Uruguay, Brasil, Sudáfrica, Nueva Zelanda y Australia.


¡Un aplauso para las importadoras! Apostaron. Se notó y estoy segura de que el consumidor reconocerá la apuesta durante todo el año.


Todo lo bueno tiene que terminar, ¡Pero queda la lista!

Ya pasaron las dos formidables noches de la Expo Vino 2019. Queda el recuerdo de los encuentros, los brindis y los abrazos. En la memoria se grabaron etiquetas, aromas y gustos. Estoy segura de que sacaron un montón de fotos a las botellas que quieren seguir descubriendo durante el año.

Les dejo eso como tarea: prueben de todo.

No se olviden de que el vino no sólo es bueno para el corazón, si no también para ejercitar nuestras neuronas y alimentar el alma.

Si les sirve de ayuda les dejo una lista que hice en las dos noches. Si me encuentran por ahí me cuentan qué les pareció o mejor aún, inviten.

Lejos, la edición 2019 fue la mejor de todas. Brindemos por muchos años más, porque así como vamos… ¡hay Expo Vino para rato!


  • Penfolds MAX’S Shiraz/Cabernet.
  • Navarro Correas Juan de Dios Malbec/Cabernet Sauvignon.
  • Volcanes Reserva Carménère.
  • Santa Alicia Gran Reserva Cabernet Sauvignon.
  • Nina Gold Torrontés.
  • La Posta Glorieta Pinot Noir.
  • Rosé Piscine.
  • Luigi Bosca Riesling.
  • VIK La Piu Belle.
  • Mariflor Merlot.
  • Pintia 2013.
  • Puerto Carmelo by Narbona Sauvignon Blanc.
  • Gauchezco Reserve Petit Verdot.
  • Cecchi Chianti D.O.C.G.
  • Casa Petrini Talud Blend (Malbec, Tannat, Petit Verdot)
  • Zuccardi Tito.
  • Alba en los Andes. La mujer (blend tinto).
  • Tricyclo Blend (Merlot/ CS/ Malbec).
  • Luis Felipe Edwards Gran Reserva Pinot Noir.
  • Los Vascos Cabernet Sauvignon.
  • Fleur Du Cap Pinotage.
  • Petit Fleur Blend.
  • Tonel 137 Malbec.
  • Lorca Inspirado Malbec.
  • Norton Cosecha Tardia Tinto.

7 de Julio de 2019

Ana Elisa Greenwood

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