19 de Octubre de 2021
Marcela Lovegrove: el Food Styling llegó a Paraguay

_H9A8967En el marco de un taller de Food Styling que se celebró en el hotel Villa Morra Suite, tuvimos la oportunidad de charlar con Marcela Lovegrove, una profesional argentina con más de 40 años de experiencia en el área.

Si bien hoy en día se ha vuelto muy común -y hasta por de más, aunque nos encanta y lo consumimos- ver muchas fotos de platos y preparaciones en las redes sociales, la mayoría de las personas olvida lo importante que es cocinar para fotografiar, un concepto muy diferente al de cocinar para comer. Se dice que “la comida entra por los ojos”. Por eso, un profesional de la publicidad debe lograr que la foto del plato sea tan buena que solo con el sentido de la vista nos despierte el deseo por probarlo. En el Food Styling no hay ética que valga y sobre eso hablamos con Marcela.

Cuando ella empezó, en 1978, todavía no existía el concepto del Food Styling. Por aquel entonces, se hablaba de ecónomos, pues las mujeres aprendían a cocinar y a hacer recetas de productos para fotografiar en una escuela de economía doméstica. Su interés en el área surgió de forma espontánea. Trabajaba en una empresa de alimentos, tenía una gran pasión por la gastronomía y lo estético. De absoluta casualidad, como ella misma dice, en base al ensayo y error fue aprendiendo todo sobre el Food Styling y aquí nos cuenta algunos aspectos clave de su profesión.

¿Cuál es la diferencia entre cocinar para comer y cocinar para fotografiar?

Cuando uno cocina para comer, cocina con el objetivo del sabor y los tiempos de sabor. Cuando uno cocina para fotografiar, cocina para la cámara, para la vista. Si yo no le pongo sal a la comida no pasa nada, si la carne está a medio cocer y por fuera se ve increíble de color, no pasa nada. Es muy diferente. Cuando es para comer, el objetivo está puesto en el sabor, pero cuando es para fotografiar, el objetivo es lograr que el consumidor final pueda imaginarse lo crocante, lo apetitosa y lo rica que es solo a través de una imagen.

Taller ABC FS - FS para Past 04018-12Además de verse bien, ¿la comida debe saber bien? Hay una línea muy fina entre mostrar la realidad o engañar al consumidor para venderle el plato, ¿no?

No, no tiene por qué saber bien, se tiene que ver bien. Si se ve bien, sabe bien. Sí, hay una línea muy fina. La publicidad y la imagen siempre subliman, así como a uno no le queda el pelo como el shampoo de las modelos por ejemplo. Eso es publicidad. Cuando se van a hacer fotos a una casa, no está la cocina sucia, está limpia. Los detalles se cuidan siempre.

Es muy común escuchar al consumidor final criticar el plato porque no es tal cual como aparece en la publicidad, ¿cómo hacés frente a esa crítica?

La publicidad sublima, es algo aspiracional. Yo no puedo poner un plato sucio, mal hecho, con la comida mal hecha. Yo tengo claro cuál es mi rol. Creo que hay un problema de ética en la persona que vende o la responsable de la marca. Si yo estoy vendiendo una hamburguesa que en la realidad mide 1cm de alto pero yo la hago de 2cm, estoy plagiando el alto sí. Ahí hay un problema ético del dueño de la marca. Ahora, si en la realidad la hamburguesa no se ve tan tentadora como cuando lo hago yo, eso es otro problema.

¿Me podrías decir tres aspectos clave a la hora de fotografiar un plato?

La luz es el primer aspecto clave. Segundo saber que estoy cocinando para fotografiar y mirar, no para comer. Otro aspecto clave es que la vajilla y el entorno le queden bien a la comida, que no compitan los colores del plato con la comida, por ejemplo. El ángulo, el entorno, el encuadre, la forma de estar cocinada y presentada es importante.

¿Qué sensaciones buscás despertar con el Food Styling?

Despertar el apetito, las ganas de comer. La comida entra por los ojos. La imagen tiene que transmitir sabor, ganas de comer, ganas de cocinar, ganas de probarlo. Ese sabor, esa crocancia, esa humedad, si está tierno... todo eso debemos transmitirlo en una imagen.

¿Cuáles son los platos -o los ingredientes- más difícil de fotografiar? ¿Y lo más fácil?

Lo más difícil son los helados porque se corre contra el tiempo, los pollos enteros, las pizzas cuando hay una porción en una pala y el queso estilando. Es fácil fotografiar las comidas donde no se busque un efecto, donde no haya una chorreada, no haya un queso que se hile, no haya un relleno que tenga que salir.


Siendo una cocinera amateur aceptaste el desafío de conducir el programa “Recetas de Familia” en El Gourmet, ¿cómo encaraste ese proyecto?

La verdad que lo encaré de una forma natural, El Gourmet estaba buscando a alguien que tuviera un acercamiento a la cocina y a la comida pero que no fuera una profesional. Yo desarrollo cantidades de recetas para empresas, yo no soy profesional, soy amateur, lo encaré con absoluta naturalidad, sin sentir presión por explicar técnicas o que corto bien o mal las verduras. Nunca fue mi objetivo ser una cocina profesional. Lo encaré desde lo que sé, desde la ama de casa con experiencia. Sin pretender ser más nada.

¿Cuánto hay de Food Styling y cuánto de Photoshop en la foto final?

Yo no necesito el photoshop para que me estire el queso cuando se hila una pizza, porque lo sé hacer. El photoshop sirve para cubrir baches y errores que la ecónoma o quien hace la comida no es profesional. Cuando uno trabaja con una buena fotógrafa y una food styling profesional, hay muy poco photoshop. Yo sé cortar la torta para que no se me rompa, para que no se ensucie, en mis fotos si hay photoshop será balance de blancos o algo de eso. Yo trato de huirle al photoshop. De todos modos considero que hoy en día, en la gente que no sabe, hay muchas fotos con photoshop y se nota.

¿Cuáles son los principales errores que encontrás en las fotos gastronómicas que se suben constantemente a las redes sociales?

El principal error que encuentro es el no tener lo suficientemente claro de que la luz es el elemento fundamental y principal que hace la mayor diferencia en una foto. No se pueden sacar fotos en cualquier momento del día. Hay que sacar las fotos con una buena luz natural cuando uno no es profesional, cuando no se tiene buena luz no hay que sacar fotos.

El segundo error que encuentro, es que la gente hace las fotos para comer y hay muchísimas comidas que haciéndolas para comer, son muy lindas fotografiables, pero muchas otras, haciéndolas para comer, no rinden en una foto porque están pasadas de tiempo, porque han perdido el color o la forma. Hay que saber diferenciar entre la comida que rinde frente a una cámara como un alfajor, y una foto de una hamburguesa que es para comer y frente a una cámara puede no rendir porque se ve oscura. Hay comidas que hay que darle una vuelta de tuerca para que fotográficamente rindan.

12 de Octubre de 2018

Lucía Pastor

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