4 de Agosto de 2020
San Pedro de Yacochuya: vinos de altura y del sol
San Pedro de Yacochuya: vinos de altura y del sol

San Pedro de Yacochuya es una bodega argentina situada al oeste de Cafayate, a más de 2000 metros de altura sobre el nivel del mar, lo que la convierte en una de las producciones vitivinícolas más altas del mundo.

La historia comienza en 1850, cuando se funda Bodegas Etchart en la finca La Florida, Cafayate, Provincia de Salta, Argentina. En 1938, Arnaldo Benito Etchart adquiere la finca y construye una bodega, de la que en los años cincuenta se haría cargo Arnaldo Etchart (hijo) y con él vendría un gran desarrollo nacional e internacional. Finalmente, a fines de los 80, adquieren la propiedad donde construyen una nueva bodega: San Pedro de Yacochuya.

Pablo-Etchart

Conversamos con Pablo Etchart, quien con su hermano Marcos son los continuadores de este legado familiar.

¿Qué nos comenta acerca de la geografía tan particular de la bodega?

La altura compensa mucho las latitudes, estamos muy cerca del trópico de Capricornio y, si no estuviéramos en una zona alta, tendríamos un clima muy tropical, que no es el mejor para producir uvas de calidad.

¿Cómo manejan este clima en los viñedos?

La altura tiene un clima muy particular: es muy seco, llueve en promedio unos 200 milímetros. Toda la irrigación del viñedo tiene que ser suplementada con otro tipo de riego. En nuestro caso, tenemos la suerte de tener una propiedad muy grande, con cerros, montañas y, en esta precordillera salteña, se van acumulando pequeñas vertientes que culminan en un cause del Río Yacochuya, con el que regamos nuestras viñas.

¿Cómo afecta esto a la uva?

Tenemos más de 300 días de sol por año, una atmósfera super diáfana y mucha amplitud térmica. El sol actúa directo sobre la uva y hace que genere cáscaras más gruesas, entonces los vinos tienen mucho color, aromas, sabores y mucho tanino; también más azúcar, por eso a veces los vinos son con un poco más de alcohol que en otras regiones.

¿Sería la característica de la región?

Sí, son vinos con mucha estructura, dejan mucho sabor en boca y esta particularidad se va replicando en todo el valle. Cada bodega maneja su adaptación de los vinos a este clima, en nuestro caso usamos barricas de roble y los vinos son realmente muy expresivos.

¿Qué capacidad de producción tiene la bodega?

Tenemos una capacidad de tanques de 300.000 l, lo que se traduce en 250.000 botellas por año. Esto nos permite estar en toda la Argentina, que es nuestro principal mercado y, en general, en casi toda Latinoamérica. Ahora estamos trabajando también en Asia y en otros mercados, como Estados Unidos y el norte de Europa.

San-Pedro-de-Yacochuya

¿Cuáles son las líneas que produce la bodega?

La más alta gama es el Yacochuya: la primera botella que firmó Michel Rolland (prestigioso enólogo francés) como asesor nuestro desde finales de los 80. Es un malbec que proviene de unas viñas plantadas en 1913 –una de las más viejas que hay en el mundo–, y este tipo de viñas autorregulan la cantidad de racimos que dan por planta y son de muy alta calidad. Pasa entre un año y medio a dos en barricas francesas de primer uso, y se pueden tomar ahora como en 20 años y va a estar espectacular. Se producen 20.000 a 25.000 botellas por año.

En la misma línea está el San Pedro de Yacochuya con dos vinos: un tinto, que es un corte de malbec (85%) con cabernet sauvignon (15%), cuyas cantidades van variando de año en año; producimos 70.000 a 80.000 botellas por año. Y un torrontés, la única cepa nacida en Argentina, cosechado de un parral de una viña de más de 70 años, nos da unas 25.000 botellas por año.

Luego tenemos la línea Coquena, que nació en el año 2008 buscando un vino menos complejo, varietales para consumir jóvenes, es decir, se espera consumirlos en los primeros 6 años. Tenemos malbec, cabernet sauvignon, tannat, torrontés y siempre hacemos un rosado, normalmente de malbec. Pasan por tanques de acero inoxidable, no por barrica. Hace dos años, en la cosecha del 2015, agregamos uno de una gama un poco más alta: el Coquena Corte, que es un corte de los tres vinos tintos anteriores y tiene un paso leve por barrica de roble francés, de segundo y tercer uso, entre seis a ocho meses.

Los nombres de los vinos encierran mucho significado para ustedes...

Así es, Yacochuya es el nombre de la propiedad, viene del quechua y quiere decir “agua clara”, y es también el río que baña nuestros viñedos. Coquena es un personaje del sentir popular del norte argentino, principalmente de Salta y Jujuy, cuyo trabajo es cuidar el ganado silvestre. Entonces, buscamos un vino que no solo identifique a nuestro terroir, sino también a la localidad.

¿El arte y el vino van de la mano?

Mucho, desde nuestros inicios hacer vino es como un arte: el arte del trabajo y de un modo de vida que, para nosotros que nacimos dentro de una bodega, es muy importante.

¿Cuáles son los vinos que actualmente tenemos en el mercado paraguayo?

El Yacochuya Cosecha 2015, San Pedro Tinto 2015, San Pedro Torrontés 2017, Coquena Corte 2017 y el Coquena Malbec 2017. En los próximos meses estaremos incorporando el resto de la línea Coquena.

Si pudieras definir a los vinos de San Pedro de Yacochuya, ¿cómo lo harías?

Mi padre acuñó, junto con Michel Rolland, el concepto de vinos de altura, que está muy arraigado. A mí me gusta decir también que nuestros vinos son los vinos del sol, además de la altura.

Y, como decía mi padre, la altura hace que estés mucho más cerca del cielo y, si estás más cerca de cielo, los vinos son mejores.


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12 de Octubre de 2018

Alacarta

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