19 de Mayo de 2024
Si hay algo en que todos los latinoamericanos podemos estar de acuerdo es que nadie entiende lo que dicen los mexicanos, ni sus expresiones tales como "tahualepes de la tinochtla"* (?) ...

Yo particularmente nunca tuve la suerte de pisar el país azteca y solo conozco México en base a referencias, lo que cuentan tus amig@s que van a Cancún o a Tulúm, lo que dicen las letras de Molotov o Café Tacvba, las novelas del Canal de las Estrellas, y alguna que otra serie o película que haya pillado en Netflix, de las que se me pegaron términos como “Chale” o “la peda”. Pero indefectiblemente cuando uno escucha la palabra “México”, la mente te trae inmediatamente dos cosas: una de ellas, lo sospechaste desde un principio, la otra, la comida mexicana. Y aunque no te acuerdes cómo se llaman sus platos, y se te ocurran nombres como “guacamoles de chichicuilote”** o “mezcales de tamarindo”***, te acordás sin duda de esas tortillas con mezcla de salsas exóticas y ese sabor picantón tan característico como lo es su idioma, carnalito, porque al hablar de lengua, no solo se habla de idiomas sino también de gustos 

10 de Agosto de 2023

Hugo Cano

Mucha gente me había dicho que los mexicanos son casi casi como los paraguayos, pero lo que nadie me dijo es que en una esquina de Asunción uno puede trasladarse hasta México, sin pasar por la aduana, como si estuviésemos en Tijuana del Este o algo por el estilo. No contaban con mi astucia. 

Pero más que astucia, más bien es audacia, y no mía sino la de una visionaria de la gastronomía como Wendy Glizt, por volcar su sapiencia, don y pasión en un proyecto arriesgado, pero innovador, vanguardista, y: riquísimo. Lo bautizó TACO DEALER, la primera “taquería” oficial de Paraguay. Porque hay restaurantes de comida mexicana, pero no “un bar de tacos” específicamente como uno que te encontrarías caminando por el D.F. in situ. 

Pero antes de entrar de lleno a hablar sobre la comida en sí, quiero hacer una última acotación en lo que tiene que ver con la etimología y la importancia de optar por un buen nombre que, sobre todo, cierre conceptualmente con todo lo demás. Ya que, si de jerga callejera hablamos, al decir TACO DEALER, la segunda palabra en el léxico urbano está asociada a un comerciante menor de productos no del todo legales, por lo cual inmediatamente nuestra mente lo asocia con algo prohibido, secreto, y estas sensaciones en el cerebro se traducen en una sola: seductor. 

Nada más al llegar a la taquería, uno se encuentra con el menú que está del lado de la calle, donde ya puede ir empapándose de aroma mexicano, ya que incluso los pedidos, se hacen del lado de la calle, para luego sí ingresar a un ambiente acogedor, unas cuantas mesas, la decoración acorde, una barra donde apreciar todo el proceso de la cocción y estar en contacto con la gente del local y donde suena música a la que no estás acostumbrado. Una suerte de ranchera tecno que definitivamente es muy particular “hacia aquello lado”, y mientras van saliendo los platos, y esperás el tuyo, observás un detalle no menor, creo que es una de las decisiones más jugadas: en TACO DEALER, se come con la mano. 

En la vida, hay dos formas de hacer la cosas; la manera fácil, que hace la mayoría y que es básicamente ir detrás del rebaño y que en el rubro de Wendy hubiera sido abrir una lomitería; y en mi caso, nombrar esta crónica con el título “UNA JUGADA DE TACO”, o algo por el estilo, lo cual no hubiese estado para nada mal, porque también habría destacado quizás. Pero también está la manera difícil, que es mucho más jugada, que es ver un camino que no vio nadie antes, y entrar por tu cuenta, atropellando, saltando alambres de púa y haciéndote paso a machetazos cortando los yuyos, es decir: como abrir una taquería a miles de kilómetros de México, o hablar de resiliencia en una nota sobre comida mexicana. 

Porque Wendy, al ser halagada por este emprendimiento dice muy honestamente “es el resultado de desayunar resiliencia”, es decir, de ir contra viento y marea y que las adversidades no te frenen, sino que te hagan más fuerte. Mucha gente ve solamente el éxito, pero lo que no sabe es que eso es solo la punta del iceberg y que por debajo hay muchísimo de caer y volver a levantarse. 

La gente que triunfa es la que se juega. No se puede ser líder de nada si uno tan solo va siguiendo a alguien, porque los que van primero no siguen a nadie. Más bien los siguen a ellos, porque sus apuestas son jugadas: porque TACO DEALER no es solo un lugar para comer tacos, sino es vivir toda una experiencia. Si Taco Dealer fuese un país, quizá sería una mezcla entre Paraguay y México, y donde no se hablaría guaraní, sino “guaramole”, y el léxico sería algo como “No manches kape. Ándale, ándale, chera ́a”. Y los que lo entiendan sean de donde sean, definitivamente son de los nuestros. Síganme los buenos. 

* ** *** palabra inventada por el autor

Doctor Toribio Pachecho y Legión Civil Extranjera de 19 a 00 hs. Martes cerrado @tacodealerpy 

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