28 de Enero de 2023
Toro, el primer restaurante de José Balart, abrió sus puertas con una misión: ofrecer a los visitantes experiencias gastronómicas inolvidables. ¿Su leitmotiv? Lograr la mejor experiencia en carnes a la parrilla previamente seleccionadas y maduradas (estacionadas) por 20, 30, 40 y de hasta 60 días.

15 de Diciembre de 2022

Gisselle Jara

Si algo promete Toro es una alta dosis de serotonina en el cerebro. Así lo pudimos comprobar durante la noche de inauguración, cuando degustamos cortes de primera calidad y de notable sabor. José Balart -o Señor Parrilla, como lo conocemos todos- pasó por muchas etapas en su vida profesional y fue creciendo progresivamente. Su nuevo emprendimiento nos llevó hasta el barrio Trinidad, de Asunción, donde este parrillero empedernido y ex abogado sentó su base de operaciones.

José nos contó que tras años cocinando y haciendo catering, se dio cuenta de que necesitaba sentar base donde poder seleccionar y madurar sus carnes, mejorando aún más su servicio. De esta manera nació la carnicería, en plena pandemia por el coronavirus. “Yo buscaba un espacio donde poder trabajar la carne, seleccionarla, madurarla y, a partir de ahí, cocinarla. La pandemia me cambió el chip y me trajo un 2021 muy próspero, por lo que pude pensar en proyectar Toro, el primer restaurante “de Señor Parrilla” que tiene mi personalidad y reúne todo lo que aprendí y me gusta”, nos dijo admitiendo que este emprendimiento no es solo un negocio, sino el símbolo de su carrera, donde sus seguidores pueden degustar platos con su sello personal.

La carne y el esmero.

Toro tiene una cocina sencilla, que cuida al máximo todos los detalles. José y su equipo trabajan la carne con pasión y dedicación, sin congelados ni precocidos. La carta ofrece todo tipo de guarniciones, como las tradicionales sopa paraguaya, chipa guazú y puré de papas, también ensaladas, entre otras.

Todos los cortes tienen una maduración minima en frigorífico de 20 días, son envasados al vacío y se mantienen a temperatura permanentemente controlada. También cuentan con cortes estacionados hasta 60 días en una cámara de vidrio 360 con doble ventilación, hecha a medida para Toro, con temperatura y humedad controladas que se mantienen a unos 5 grados. “El espinazo, es decir, el lomo entero con toda la grasa, se estaciona en esta cámara hasta 60 dias. Al término, lo retiramos, limpiamos y servimos. El resultado es sorprendente, el sabor de la carne se intensifica y se vuelve más tierna ”, afirmó el chef.

Las porciones se cocinan directamente a la parrilla, sin precocciones. “No hacemos cocciones inteligentes, todo se cocina a fuego fuerte, en diferentes tiempos dependiendo de los cortes. La experiencia se termina en el plato, por eso enviamos el pedido en piezas cortadas de forma regular, de manera que el cliente reciba toda la experiencia en cada bocado, si se corta mal una carne puede ser que se pierda la magia”, reveló José.

Toro no se limita a la carne vacuna, sino que tiene una propuesta amplia, con un menú que incluye platos de salmón, pollo, cerdo, postres y alguna pasta, también se identifican por una carta de vinos de más de 50 etiquetas .

El ambiente del restaurante es distendido pero sofisticado, con diferentes espacios dentro y fuera del local, y una excelente iluminación que permite que el ritual del fuego sea simplemente inigualable.


Más info: 

Horario: Lunes a sábados de 19:30 a 00:30

Dirección: Av. Santísima Trinidad c/ Dr. F. Fernández

Teléfono: (0974) 240095

Instagram: @toro.resto

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