29 de Noviembre de 2021
Víctor Sosa Traverzzi

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Cuando ingreso al auditorio Manuel de Falla del Centro Cultural Juan de Salazar, me sorprende de golpe un despliegue de luces y una atractiva melodía de saxo. A un lado del escenario, atento al ensayo de su elenco, distingo a Víctor Sosa Traverzzi, que parece concentrar en su mirada toda la energía y la música que colman el auditorio. Un rato después, salimos para conversar acerca de la gran pasión de su vida: el teatro.

Víctor, contame cómo te acercaste al teatro.

Aunque no lo parezca, me acerqué al teatro porque era una persona muy tímida. Más que nada, mi interés por el teatro surgió porque quería poder hablar en público, expresarme. Comencé a estudiar teatro en la Escuela Municipal de Arte Dramático del IMA (Instituto Municipal de Arte). Ahí tuve la suerte de encontrar un grupo muy interesante de compañeros y profesores que me alentaron por años a seguir haciendo teatro.

¿Hubo algún actor o director paraguayo que haya influido en tu deseo de hacer teatro?

No puedo negar que me influyó Agustín Núñez. También Tana Schémbori fue una de las personas que siempre me incentivó a dedicarme al teatro. Con ella hice, además, muchos talleres. Realmente, les debo mucho a Agustín y Tana, así como a todos mis profesores. No puedo quejarme en ese sentido.

¿Llegaste a escribir guiones teatrales?

Escribí y dirigí “Antígona guaraní”, que se realizó en el marco de la tragedia del Ycuá Bolaños. Rómulo Pianacci incluyó un fragmento de esa obra en “Antígona: una tragedia latinoamericana”, un libro donde analiza diferentes adaptaciones teatrales del personaje Antígona en América Latina. La obra se llegó a representar solo una vez en la explanada del Ycuá Bolaños en el año 2014.

¿Qué podés contarme de la obra “López Hipertextual”?

Es una obra que cuenta con el apoyo de la Universidad Nacional de Asunción, la FACEN (Facultad de Ciencias Exactas y Naturales), El Cabildo, la Secretaría Nacional de Cultura y empresas privadas. “López Hipertextual” es un trabajo que surgió del grupo KaraKu Teatro. La idea inicial era montar “Máquina Hamlet”, de Heiner Müller, pero luego decidimos hacer una obra más paraguaya inspirándonos en la obra de Müller. Entonces conversamos con Gabriel Ojeda para que escribiera el guión, y a él se le ocurrió tomar la figura del Mariscal López. Su idea era presentar a López dentro del inframundo, como un “Sísifo de América”. Queríamos mostrar al espectador a un López condenado a repetir su castigo, que es llevar a sus soldados a una muerte segura. Planteamos un teatro muy gestual, con música en vivo. También tomamos elementos simbólicos, como las máscaras de Kamba Ra’anga, que representan históricamente el miedo del paraguayo a la esclavitud. En la obra, estas máscaras se relacionan con la ocupación brasileña tras la guerra. La obra no es lopista ni antilopista, sino que busca una aproximación humana al personaje desde lo grotesco.

¿Cómo es tu alimentación, tomando en cuenta la energía que se despliega en el teatro?

Tengo que decir que en el tema de la comida soy muy mimado por mi madre, que es una excelente cocinera. Todos los domingos como los mejores ñoquis. Los domingos de pasta son algo religioso en mi familia. En el día a día, me tomo el tiempo de disfrutar la comida y hago una pausa en mis actividades.

¿Qué obra estás dirigiendo actualmente?

Un montaje para el V Festival de Teatro Hispanoparaguayo. Es una obra de la directora argentina Maruja Bustamante, llamada “América Latina”. Es una versión libre de “La gitanilla”, de Miguel de Cervantes, que incorpora música alternativa. La obra se realiza en el marco de los 400 años de la muerte de Cervantes. La propuesta de la obra es muy interesante porque incorpora textos de Maruja y, además, goza de gran actualidad.

28 de Diciembre de 2016

Alacarta

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