3 de Octubre de 2022
La Serenísima y su lugar más emblemático: la Plaza de San Marco, con la catedral al fondo junto al Gran Canal resplandeciendo bajo la mirada de centenares de palomas. En medio de esa colisión de grises y dorados, los larguísimos Pórticos que rodean a la plaza dan cobijo tras sus columnas al Café Florián.

Considerado el café más antiguo de europa, abrió sus puertas un 29 de diciembre de 1720. Su propietario Floriano Francesconi, lo bautizó "A la Venecia Triunfante", un nombre algo rimbombante que fue sustituido por la clientela con el más sencillo Café Florián en honor a su propietario. Desde sus inicios, Venecia fue una importante ciudad dedicada al comercio. Era la puerta al Oriente, donde se intercambiaban productos europeos con especias y sedas. En este contexto, en el Florián se servían los más exquisitos vinos y grapas junto con los mejores granos de café que provenían del oriente. Mientras en el exterior se desenvolvían siglos de historia, por su interior fueron pasando los más variados personajes, desde D'Annunzio hasta Casanova. 

2 de Septiembre de 2022

Valeria Gallarini

Sus ventanales que dan a la plaza, fueron testigos de todo el esplendor de la bellísima Venecia. Su interior, aún preserva los vestigios de esta gloria. Sus paredes están cubiertas de delicados frescos de estilo Rococó y sus muebles son de época. El elegante Café Florián era el único que permitía el acceso a las mujeres, por lo cual cuentan que Casanova lo elegía una y otra vez como escenario para sus numerosas cacerías románticas. 

 

Tres siglos después, el lugar se mantiene igual, sin haberse renovado más que en la carta y en la clientela que cambia con cada generación. Podría hablar horas de su deliciosa pastelería, su excelente café e impecable atención. Pero creo que el encanto del Florián va más allá de cuan rico es su café. Es una ventanita a la historia, uno de esos lugares que teletransportan en el tiempo y te sumergen en un estado de ensueño, donde la mente pasea por sueños lúcidos y el corazón da saltos lleno de nostalgias ajenas. El encanto del Florián es por sobre todas las cosas su ambiente, porque perfectamente se te puede escapar una lágrima emocionada en su interior, simplemente tomando un vaso de agua. 

 

Para hacerlo aún más encantador, a inicios del siglo XX, seguros del gran valor emotivo que encerraban su historia y sus paredes, los propietarios del Café Florián decidieron introducir la modalidad de Café Concert, con una orquesta permanente que hasta el día de hoy toca instrumentos clásicos en plena plaza por una módica suma adicional para sumar más a su atmósfera tan especial. Lugares como este atestiguan sobre la importancia de la experiencia, algo que uno escucha una y otra vez en los círculos gastronómicos, pero que allí se comprende en el acto. 

Hoy en día el Florián es un monumento al pasado, al encanto que perdura y que se puede disfrutar con los ojos, con el corazón y el alma mientras se sorbe un reparador café.

 

Sentada en esa plaza centenaria, que hoy es transitada cada día por turistas sedientos de arte, belleza e historia, es fácil perderse en ensoñaciones y diálogos internos, pero más fácil es emocionarse escuchando a un violinista entonando una hermosa melodía al atardecer, despidiendo el día con magia veneciana. La gente se sienta allí para respirar historia, disfrutar en cada poro a esa ciudad magnífica y ser atendido con un servicio impecablemente entrenado para los más exigentes gustos. 

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