3 de Octubre de 2022
Decisiones Correctas - Gustavo Koo

Gustavo Koo es arquitecto. Se graduó en la Universidad de Southern California e ingresó al mundo corporativo en los Estados Unidos; pero en un momento decidió regresar a Paraguay para ayudar a su padre en un proyecto. Se involucró en el negocio avícola familiar y, lo que comenzó como un negocio familiar, mediante la gestión de Gustavo y sus hermanos, se convirtió en un establecimiento modelo de Latinoamérica, comprometido con el medio ambiente y con la comunidad.

Mi primera pregunta, ¿qué aprendizaje le dejó este recorrido?

Que la innovación es clave. En una edición de la Expo Negocios escuché a un disertante decir: “si funciona, cámbielo”. Mucha gente, cuando ve que algo funciona, piensa que es una fórmula mágica para diez o veinte años y no es así: el mundo cambia, los consumidores cambian, todo cambia. Entonces, cuando algo está funcionando, ya hay que pensar en cambiar, porque de lo contrario uno se queda atrás. Eso lo aplicamos en la empresa y nos motiva a estar siempre en movimiento.

¿Qué impulsó el crecimiento del negocio? 

Fuimos tomando decisiones que hoy comprendemos fueron muy correctas. Lo primero fue introducir alta tecnología en la cadena de producción; fuimos los primeros en el sector, y ahora Paraguay es uno de los países más tecnificados a nivel regional. Lo segundo fue darle una marca a un producto que es considerado un commodity y trabajarla, distinguiéndonos. Lo tercero fue apostar por la calidad y certificarnos con la norma ISO 22000 en un proceso que significó mucha inversión y capacitación, y nos ayudó a ganar mercados. Lo cuarto, fue aplicar el modelo de empresa socialmente responsable, que busca tener un impacto positivo en lo social y ambiental. Cuando mejoramos la calidad de vida de nuestros colaboradores, ellos también mojaron la camiseta y los consumidores empezaron a preferirnos.

¿Qué rasgo de la cultura coreana le gustaría ver replicada en otras?

La obsesión con la educación. Corea cambió su realidad en 50 años, invirtiendo en educación. De ser el segundo país más pobre pasó a ser una potencia. Hoy, tiene uno de los mejores sistemas educativos del mundo. Los padres coreanos, aún siendo humildes, envían a sus hijos a buenos colegios y universidades. También es una inversión de los padres para la vejez.

¿Qué característica de la cultura paraguaya sería un aporte positivo para otras culturas?

Paraguay siempre rankea bien en el índice de felicidad, algo que debemos conservar. Si bien hoy Corea es una potencia mundial, no es una sociedad muy feliz porque viven presionados. Tampoco debemos perder la hospitalidad, la amabilidad y lo de ser siempre alegres.

Entre el alegre murmullo de los comensales del restaurante SU y los aromas de la cocina coreana despertando el apetito con mucha promesa, conversamos con Gustavo Koo. 

¿Qué lugar ocupa en su vida la gastronomía coreana?

Prácticamente como solo comida coreana. Almuerzo en la casa de mis padres, en San Lorenzo. Allí cocina -muy bien- una señora que está con nosotros desde hace 40 años. En casa, mi señora cocina comida coreana que es la favorita de mis hijos. Suele ser un plato de sopa —que varía— y los banchan, variedad de pequeños platos que acompañan a los de fondo. 

¿Qué opina de la gastronomía paraguaya?

Me parece sabrosa y con mucho potencial. Debemos marketearla a nivel internacional. Yo integro la Academia Paraguaya de Gastronomía -APYGA-, su objetivo es hacer conocer la gastronomía paraguaya en el mundo, difundiendo los platos típicos.

Pregunta obligada: ¿cuál es su estilo favorito de huevos?

Últimamente, cuando puedo, pido los huevos benedictinos; me encantan. Los probé una vez en Londres, en un hotel muy bueno, y estaban muy bien preparados. Hasta el momento no comí nada igual, y siempre los pruebo donde los ofrecen. Y en casa, los huevos revueltos, bien hechos.

¿Cuál es su próximo desafío? 

Hasta que mis hijos vayan a la universidad, mi prioridad será la familia. Después quiero ayudar al país en lo que me gusta: la arquitectura. Quiero armar un grupo para mejorar la calidad de vida a través de los espacios. Hay demasiado para hacer porque aquí la ciudad no aporta calidad de vida para nada. Tenemos potencial y gente muy capaz, es cuestión de unirnos y trabajar en equipo. Hay muchos modelos, especialmente en Italia, de grupos de ciudadanos que se reúnen y hacen esto. Eso me inspira. 

24 de Julio de 2019

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