4 de Agosto de 2020
El Paraíso y el Infierno
La barra es de estilo art decó exquisito, con líneas puras y curvas voluptuosas.

El mármol negro de la tapa es profundo y lleno de misterios. Todo en la barra marida bien con los botánicos del gin, la maltadel whisky, las hadas del ajenjo, la sinceridad del vodka y el arte de Richie Hell.

HABÍA UNA VEZ un pibe en la Argentina que creó una marca de ropa junto a su mujer y tuvo mucho éxito. Esto fue a mediados de la década del ochenta y a él, Alan Faena, Via Vai le duró alrededor de diez años. Después hizo otras cosas. Por ejemplo, algo que es mucho más que un hotel en Buenos Aires. Y, para terminar(aunque no creo que esto se acabe), inventó un barrio en Miami.

Había una vez un pibe en la Argentina,R. M., que creó una marca de mucho éxito:Richie Hell. Es músico y es DJ (todavía no sé si estas dos actividades son la misma cosa),y en Paraguay lo escuchamos muchísimo.Porque lo seguimos en alguna red, porque conocemos el Gumbo Limbo Experiment*, porque tenemos la dicha de ser contemporáneos de Spotify o porque vamos a los Sunsets que organiza una empresa de cervezas que suelen beberse con un gajo de lima.

El asunto, estimado lector, es que Richie Hell toca —como DJ— en The Living Room,el bar del Hotel Faena Miami Beach, que es donde está nuestra barra de hoy. O,dicho de otra forma, donde estamos nosotros ahora.

A Richie Hell no hay que confundirlo con Richard Hell, también músico y, según algunos fundamentalistas, el inventor del punk. ¡Como si realmente fuera cierta la absurda idea de que una sola persona puede inventar algo! Aquello de haber sido el primero enfurece particularmente al bueno de Johnny Rotten, quien en su autobiografía dijo “los neoyorquinos creían esa payasada de que Richard Hell había inventado el punk”. Es una definición muy rotten, que gana sustento al recordar las palabras que abren el libro: “I have no time for lies or fantasy and neither should you”.

Pero salgamos de Londres y de New York, dejemos la mitad de los años setenta, y volvamos a Miami, a la primavera de2018, al Living Room del Faena, donde no hay gritos sino texturas.

El espacio tiene capacidad para 125 personas cómodamente sentadas y hasta despatarradas. Lo primero que impacta es la típica mezcla de estilos, un sello de Faena: art déco, imperio y moderno. La iluminación,esa magia tan prodigiosa que decide el triunfo o la ruina de un bar, un concierto,una muestra de arte y hasta el baño de tu propia casa, es impecable. La opulencia está en la araña que cuelga del techo. Los apliques y las lámparas terminan de resolver con elegancia el juego de luces y sombras.

En The Living Room hay mucho animal print; si no, no estaríamos en un Faena, claro. Y, por el mismo motivo, mucho oro, mucho gules, mucho desparpajo, mucho camp. Las cortinas son pesadas, las alfombras son mullidas y es desmesurada la noble madera de los muebles. ¡El lugar es  exagerado, por supuesto, no podía ser de otra forma! Así las cosas, no nos toma de sorpresa —y hasta es casi lógico— que la carta de tragos arranque con Baudelaire:“Hay que estar siempre ebrio. Ahí está todo:es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo...”.

La barra del Living Room es como solo puede ser la barra del Living Room, que es decir casi una obviedad, porque si hay algo que tiene Faena es firma. Es de un estilo art déco exquisito, con líneas puras y curvas voluptuosas. La madera parece llegada de tierras lejanas, tal vez de las Islas Molucas o el Indostán. El mármol negro de la tapa es profundo y lleno de misterios. Todo en la barra marida bien con los botánicos del gin, la malta del whisky, las hadas del ajenjo, la sinceridad del vodka y el arte de Richie Hell. Los taburetes son de madera,con asiento y respaldo de cuero carmín,probablemente teñido con cochinilla en las curtidurías de Fez.

Ya nos advirtió Baudelaire, “hay que estar siempre ebrio”. El Faena y su Living Room son un buen lugar para comenzar con las chispas, no solo de alcohol, por supuesto,también de belleza, desenfado y bienestar. O como dijo el viejo Charles, “de vin, depoésie ou de vertu, à votre guise”

*Richie Hell + Francisca Oyhanarte = Arte, arte, arte.

14 de Diciembre de 2018

Rodrigo Alcorta

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