3 de Diciembre de 2022
Entre ellos destacan los de Moldavia, un país que está haciendo un gran esfuerzo para impulsar sus excelentes vinos y hacerlos conocer globalmente.

Europa es el mayor productor de vino del mundo. Representa cerca del 45% de la superficie vinícola mundial y 60% de la producción. Cuatro de sus países son los más famosos y mayores productores: Francia, Italia, España y en menor medida Alemania. Pero existen otros países europeos que de a poco van llamando la atención del consumidor y que, a pesar de poseer tradiciones milenarias en la producción de vino, recién en las últimas décadas están siendo visibles a todo el mundo.

Hablamos de países del este europeo, donde existe una antigua tradición y experiencia en la producción de vino. Destacan algunos que están teniendo un crecimiento lento pero seguro, en volumen de producción y en calidad. Moldavia, Macedonia y Hungría conocida por sus vinos dulces de Tokaj. También Rumania, Georgia, y la hoy tan golpeada Ucrania, hacen escuchar las voces de sus diferentes terruños y cepas autóctonas. 

No es sorpresa, ya que hay vestigios arqueológicos que prueban que la elaboración de vino por estos pagos data de más de 7000 años. Se considera que en la región del Cáucaso surgieron las primeras experiencias del hombre en la elaboración de vino.

Hoy hablamos de Moldavia que, a pesar de ser un país pequeño (3.5 millones de habitantes), es el sexto mayor exportador vinícola de Europa. En Moldavia se cultivan cepas internacionales, como las francesas Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir y Aligoté entre otras. Moldavia se encuentra a la misma latitud que la Borgoña francesa.  También produce cepas autóctonas, como las Fetească Albă, Fetească Neagră, Rara Neagra, Viorica, Fetească Regala y la Plavai.

Entre las bodegas moldovas destacan: Milestii Mici que posee la sala de estiba de botellas más grande del mundo con 200 km de galerías subterráneas de piedra caliza, una auténtica ciudad subterránea dedicada al vino; la bodega Cricova con galerías de 65km guardando exquisitos espumosos; y la bodega y destilería Kvint, uno de los orgullos de Transnistria, que destaca por sus vinos y brandis de gran calidad.

10 de Mayo de 2022

Christian Mezger

La Cata:

Gracias a la importadora local Ottobiano que ha traido a Paraguay estos vinos diferentes, hoy podemos degustar un joya de la bodega Kvint, su blend Essence. Se trata de un ensamblaje perfecto de dos uvas francesas, Malbec, 32% y Cabernet Sauvignon, 28%, con una cepa autóctana la Saperavi, 20%, todas cosechadas a mano en las laderas de Codru, vinificadas, y el vino madurado un año en barrica de roble francés, que le aporta un bouquet exquisito y complejo.

A la vista:

Un vino de mucho color y profundidad, de maravillosa tonalidad rubi con ribete púrpura.

En nariz:

Intenso y perfumado, afrutado y jugoso, con aromas que van desde fruta madura como mora, ciruela y grosella negra en un fondo floral de violetas y lavanda, pasando por toques a pimiento y hierba seca. En segunda nariz aparecen la vainilla, ahumado, tabaco y chocolate, con un toque de pimienta negra.

En boca:

Se desliza suavemente, aunque seco y afrutado. Lo equilibra la fuerza de taninos maduros y finos, la punta de acidez y el volumen aportado por su alcohol bien integrado que calienta un poco la garganta. Los sabores a fruta negra y amaderado se balancean en la boca. El final perdura en el tiempo, con reminiscencia de chocolate y a cajas de habanos.

Marida:

Un vino potente, aunque equilibrado y sabroso. Complementa el tradicional asado criollo con chimichurri, guisos de caza mayor, nuestro famoso chorizo sanjuanino y ¿por qué no? una barra de chocolate negro con alto porcentaje de cacao.

Para descubrir más, visita www.ottobiano.com.py 

Notas relacionadas

Lo más leído