8 de Diciembre de 2019
Carolina Ronquillo
Carolina Ronquillo

PRO-FINSer recibido con chicha morada, un día de calor intenso, fue tan curioso como ver a Luke Skywalker tomar leche verde recién ordeñada de una vaca espacial. Aunque no bañé mi barba en ella, como Luke lo hizo, fue algo muy refrescante, sumados los pedacitos de manzana y piña mezclados en el jugo.

Carolina Ronquillo, chef y copropietaria de Barbacoa Peruana, me contaba que es una bebida típica en Perú, y cómo se les prepara en bidones a los niños en las fiestas de cumpleaños. Todo, mientras en el fondo sonaba la alegre y tropical Fania All Stars.

Así empieza nuestra conversación para este “Por fin Lunes” en el restaurante Barbacoa Peruana, que también es el hogar de Carolina y su esposo Carlos Fernández, que nos acompañó.

Me contaron que preparás un brebaje de ayahuasca…

Sí, para eso fuimos a quedarnos en el Amazonas. Es una planta maestra que ayuda a curarte de enfermedades. Buscamos a un chamán en la selva del que nos hablaron, porque tienes que confiar en quien te prepara el brebaje que vas a tomar.

El chamán que nos lo preparó está aquí ahora; se va a ir en los primeros días de enero. Ha traído ayahuasca y ya le dio a más de 50 personas, y casi nadie está insatisfecho. Los que están insatisfechos es porque se asustaron por lo que la ayahuasca les mostró. Pensaron que sería un juego, pero es como una terapia. Es una experiencia de introspección en que la parte más fuerte de tus visiones será en privado. No es algo social. Te da muchas respuestas personales y te da la sensación de que estás sin filtro entre el consciente y el subconsciente. Saber, recordar, sentir cosas que te sorprenden y por otro lado te benefician. En la parte mental, te sientes como si tuvieras un peso menos encima. Como si hubieses estado de vacaciones, pero emocionalmente.

¿Y cómo fue el tiempo de ustedes en la selva?

Vendimos todo para irnos. Nos quedamos seis meses. Donde llegamos primero, un mes nomás, no había ni luz. Era una finca de muchas hectáreas y el dueño hizo pequeñas chozas y casas de barro con hamaca y baño, donde nos quedamos. Su pareja, canadiense, es profesora de yoga. Estuvimos en medio de la selva amazónica haciendo trabajos y enseñándole a ella a cocinar comida vegetariana.

Luego, encontramos una piecita en el cuarto piso de un edificio en Tarapoto, una ciudad en la selva que no tiene edificios. Un pueblito hermoso en medio de un valle rodeado de montaña verde. Ahí fue donde la gente nos recomendó el chamán que te mencionamos, que vive a 3 o 4 horas caminando hacia la cima del cerro.

¿Qué van a hacer en año nuevo en Perú?

Vamos a la casa de una amiga en Punta Hermosa, las playas a 30 minutos del Sur de Lima. En Lima todos los días hay algo para hacer y gratis también, “día del… no se qué”. Hay un barrio en Lima que se llama Barranco, es la zona más bohemia, y esa misma onda de Barranco, migra a Punta Hermosa en época de playa. Hay un bar, por ejemplo, que es reggae rock retro, y a las 5 de la tarde ya hay fiesta, hay comida, temprano, tarde, barato, caro, de todo.

¿Es barato comer en Perú?

Es barato. Tú no te vas a ir todos los días a Central, porque cuesta mucho. Hay lugarcitos donde tú, como peruano, te vas a comer desde 4 soles (2 dólares). Te dan entrada, segundo y algo de tomar. Y si le caes bien a la señora te rellena tu jugo otra vez, y te da un plato con yapa si te ve muy flaquito. Hay abundancia, es un país agrícola. Lo que no hay es mucha carne. Se come pollo, pescado y porotos.

¿Adónde les gusta salir en Asunción?

Nos encantan los lugares de birra artesanal. Te vas un lunes o martes y para nosotros es re rockstar, porque no hay nadie. Somos los únicos en el local, así que ¡woo! ¡Mozo! Te vas un sábado y todo el mundo apretado. Los zorros también te esperan en todas las esquinas. Aunque no nos vamos mucho al centro, nos gusta Sacramento, Palo Santo. Me quiero ir también a Fantopia.

¿Y qué otras actividades te gustan?

A veces pinto, tengo algunos cuadros colgados ahí, te voy a mostrar.

Carolina nos lleva por un pasillo del restaurante donde están sus cuadros, los marcos se hicieron en la carpintería de Carlos, que está detrás de la casa. Nos muestra una diosa con alas de mariposa en colores de tiza, rodeada de un jardín de flores y un cielo estrellado de fondo. A través de sus obras vemos que su material de preferencia es la tiza. Tiene muchos mandalas, pero lo que más me llamó la atención fue un texto alrededor de lo que parecía un emblema celta, Carolina lo notó y se acercó…

Este es un hechizo de protección para la casa: “Santuario de luz, sin oscuridad, entra y revelarás tu poderosa verdad, gozarás o sufrirás, pues a ti volverá”. Es un hechizo kármico, para que te regresen tus intenciones, cuando entres a mi casa.

Nos dirigimos afuera donde Carolina nos cuenta sobre su plan para el patio…

Ahora estamos haciendo más muebles, recuperamos fierros, que se están pintando, y tenemos maderas también para armar este espacio para hacer proyecciones. Desde mi pieza proyectamos películas contra esa pared que vamos a pintar de blanco.

¿Qué películas ven?

Me gusta mucho la ciencia ficción. Ahora estoy viendo X-Files de nuevo. Pero juntos, vemos Breaking Bad, Stranger Things, Game of Thrones, Vikings nos encanta. Películas también, aunque sentimos que hemos visto todas las películas. Las súper nuevas tienen ese formato que sientes que ya has visto un montón de veces, y no nos atraen. El cine estadounidense se consume mucho y como está en decadencia cultural, sus comedias son como televisión nacional, mala. También hay una cultura de “estupidización” mundial que siempre encuentra público.

Hace mucho tiempo que no vemos televisión, no tenemos cable ni nada. Y realmente te das cuenta de cómo afecta a las personas, de la nada hay gente como Kim Kardashian.

Y si no has seguido lentamente el condicionamiento hasta ese punto, dices “¿Qué…? ¿Quién es y por qué?” Sin faltar el respeto, porque todos tienen derecho, a ella le pagan por existir.

12 de Febrero de 2018

Lucía Pastor

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