10 de Diciembre de 2019
Montes- Mallmann
El maridaje perfecto

Miércoles 08:30, partimos rumbo al reconocido Valle de Colchagua, cuna de los más distinguidos vinos chilenos. El destino, el Valle de Apalta, donde están enclavadas tres de las más reconocidas viñas chilenas y con las cuales tengo el privilegio de tener una estrecha relación.
Apenas cruzamos el río Tinguiririca, cuyo cause estaba bastante triste por la sequía que ha habido en general, ya nos metimos en el subvalle de Apalta, cuyo nombre mapuche significa tierra pobre, justo lo que necesita la vid para darnos grandes vinos y de ahí salen los vinos de Montes Wines, viña con la que trabajo desde hace 10 años en Paraguay y que se cumplieron justo para mi visita, motivo por el cual lo celebramos al son de los cristales y de los cantos gregorianos que inundan la sala de guarda de sus vinos íconos.

25 de Noviembre de 2019

Mariela Castro

Cerros, montañas, ríos, carreteras, caleteras, aceitunas, frutas, quesos. Todo esto lo vamos atravesando a medida que vamos llegando a nuestro punto final. En la viña nos esperaban para subir el cerro, de escalar Apalta y ver el primer Syrah de Chile cultivado en ladera, de los cuales nace el Montes Folly, y ver nuevos plantíos, incluso de Alvariño. 

En época de cosecha, que por los cambios en el clima, hoy empieza ya desde febrero, la uva se dirige, apenas cosechada, a la parte superior de la bodega donde se encuentran las máquinas despalilladoras y las prensas conectadas a unas compuertas que van directamente a las cubas donde posteriormente ese mosto se volverá vino. 

Hace un par de años leí -incluso lo escribí en una de mis columnas- un tema referido a la injerencia positiva que tienen en el vino las vibraciones de ciertos acordes y estilos musicales. 

Bajamos al subterráneo, a la cava principal, donde se envejecen los vinos para la elaboración de su ícono Montes M, un blend con base de Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc y Petit Verdot, la clásica mezcla de los grandes vinos bordoleses. 

En lo alto del cerro se oye el viento y también se siente el frío. Pasamos por las parcelas del Carménère de Purple Angel, para mí, uno de los más sedosos y placenteros Carménère que he probado. El sitio en general posee una mística particular. Se vive un ambiente de calma que despierta naturalmente un sentido de contemplación con el entorno, tal vez porque todo el proyecto fue diseñado bajo las leyes del feng shui. Cada cosa está en su lugar. 

Allí directo de la barrica pude probar un Cabernet ya con 12 meses de barrica al son de cantos gregorianos que envuelven el sitio. No es casual que en sus etiquetas esté volando un ángel. Todavía nos faltaba la cata formalmente diseñada en la que se incluirían 12 variedades de ángeles, haciendo un recorrido de cepas y terroir exquisitos. El Cherub, un rosado de Syrah, un Cinsault tinto de Zapallar, un Syrah y un blend del mismo terroir, bajo la etiqueta de Outer Limits, vinos que hoy son únicos en Chile ya que no hay otra viña que tenga cultivos en esa zona. Un Sauvignon Blanc, un Chardonnay, un Pinot y un Cabernet Sauvignon de la línea Alpha Cuvee, para luego pasar a los iconos; M, Folly y Purple. A esta altura era necesario comer algo y así nos sentamos en medio de los viñedos. En Fuegos de Apalta. Un rectángulo vidriado rodeado de Carménère, comandado por Francis Mallmann, con sus clásicos fuegos. Llegamos con el Purple y el Pinot, a esa hora la cocina estaba abierta ya solamente para nosotras; mi acompañante y yo. 

La carta presentaba una propuesta más que suficiente. Empecé con una entrada de queso de cabra grillado con peras y hojas de berro y una de pulpo de la isla de Juan Fernández. Como fondo un típico corte chileno, lomo liso con papas asadas y una ensalada de verdes y palta. A los lejos en medio del cerro y haciendo foco, se divisa una construcción oscura; es la casa de Mallmann. Esta viña ha sido considerada un destino turístico obligado y de gran nivel por la crítica internacional. 

Mientras escribo, voy brindado y reviviendo ese día desde mi escritorio en Asunción, con uno de mis favoritos; el Montes selección Pinot Noir. 

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