3 de Diciembre de 2022
Museo del whisky

IMG_4186En una antigua casona inglesa del siglo XVIII, hace cuatro años, se inauguró el Museo del whisky porteño. Además de ser un tesoro nacional, este templo whiskero es el más importante del continente, y el segundo a nivel mundial. Pasen y vean.

Cuando era adolescente, Miguel Ángel Reigosa probó por primera vez el whisky de la mano de su padre, quien le ofreció una botella de Old Parr. En ese instante emprendió un camino que lo llevaría a batir récords inesperados. Hoy, es el hombre con la mayor colección privada de whiskies del mundo y, además, es el propietario del Museo del Whisky más importante de Latinoamérica y segundo a nivel global. Sólo lo supera el museo de la empresa multinacional Diageo, en Edimburgo, Escocia.

En Monroe 3982, en el barrio porteño de Villa Urquiza, Reigosa encontró el espacio ideal para concretar uno de sus sueños. Su pasión whiskera ya volaba alto con Whisky Malt Argentina, el club de amantes del whisky que fundó en el año 1999 y que continúa funcionando con la membresía de más de 4000 personas. Pero le faltaba un lugar que oficiara de sede principal para la organización y también como vidriera de su imponente colección de botellas. El 10 de noviembre de 2014 abrió las puertas del Museo del Whisky en una antigua casona de construcción inglesa que data de 1913, época en la que los galeses poblaron la zona del barrio vecino de Coghlan y sus alrededores. Con su fachada singular y sus impresionantes interiores en madera oscura, la arquitectura del Museo logra una estética bastante similar a la de una casa escocesa.

IMG_4193En la planta baja se puede acceder al shop para adquirir botellas difíciles de encontrar en otras góndolas. Los miembros de Whisky Malt Argentina tienen descuentos especiales para la compra de todas las etiquetas, así como también para las actividades que se realizan en el Museo y sus consumos en el restaurante, café o bar, que se nuclean en un hermoso salón del primer piso. Allí están la barra y las mesas de madera oscura, todo en sintonía con la esencia de la vieja y noble edificación. Para beber, lo obvio: una amplísima oferta de whisky, que presenta, por ejemplo, 95 Single Malts de diferentes regiones de Escocia y también 60 blends escoceses, además de 10 etiquetas irlandesas, 19 estadounidenses, 2 canadienses y 5 argentinas (entre las que se destaca especialmente La Alazana, el primer Single Malt de producción nacional). De la mayoría de las marcas se puede pedir una medida o una botella, y hay más de 80 etiquetas que no se consiguen en ningún otro punto del país, ya que no se comercializan a través de los retailers tradicionales. Además, se pueden pedir tragos, café y platos salados para picar algo o cenar, como las papas cuña con Cheddar y panceta; la hamburguesa completa (medallón casero de 170 gramos con Cheddar, lechuga, tomate, huevo y panceta); el sándwich de bondiola braseada con pepinos, chucrut y barbacoa; las mollejas doradas con verduras asadas; la bruschetta de maíz con langostinos grillados y guacamole; el lomo apanado en hierbas con puré de papas; los ravioles de espinaca y queso con salsa de tomates confit, y sigue la lista. También hay postres como crème brûlée y mousse de chocolate. Por otro lado, junto al salón, se dispuso un sector al aire libre a modo de pequeña terraza, que en verano, prometen, es muy convocante.

IMG_4231El segundo piso de la casa está dedicado al mayor orgullo de Reigosa: en una sala cálida y silenciosa, con paredes cubiertas por llamativas vitrinas, se puede recorrer la colección de casi 3000 botellas, muchas de ellas únicas e irrepetibles. Por ejemplo, está exhibida la que se sirvió en el vuelo inaugural del avión Concorde, allá por los años 70 (¡existen solo tres ejemplares en todo el mundo!); una etiqueta de Royal Salute valuada en 40.000 libras; botellas con formas de trenes, de teléfonos antiguos, de figuras humanas, de animales, de monumentos; hay ediciones limitadas que se crearon en conmemoración de fechas particulares y regalos que le trajeron camaradas de diversos países. La visita al Museo vale la pena. En una habitación contigua, se reprodujo un sector de descanso idéntico al diseñado para el free shop de Johnnie Walker en Shanghai. Las curiosidades sobran.

Las degustaciones

A través de sus redes sociales, el Museo del Whisky anuncia sus eventos, muchos de ellos realmente imperdibles: en las frecuentes degustaciones se ofrece la oportunidad de probar etiquetas raras y/o muy lujosas, por un precio fijo accesible que suele incluir comida y que, además, se toma como parte de pago de las botellas del whisky catado, si la intención es comprar. Conviene seguir sus novedades en Facebook/MuseoWhisky.

El futuro

Miguel Reigosa no tiene intenciones de detener su marcha: está expandiendo su colección y, al mismo tiempo, está remodelando la propiedad vecina para ampliar las instalaciones y de una vez por todas consagrarse como el Museo del Whisky más grande del planeta. Si todo sale bien, el próximo año ya estaría inaugurando el nuevo sector y obteniendo el ansiado primer puesto.


Monroe 3982, Villa Urquiza, +54 11 4543 5873. www.whiskymaltargentina.com 

18 de Septiembre de 2018

Rodrigo Silvero

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