25 de Junio de 2022
Un Syrah de 84 mil que surge todo

Hablar de vinos es como hablar de poesía, de viejos amigos, de viajes o de cualquier cosa que uno ame. Por lo mismo, medio que no estira tanto hablar de precios. Pero, para este “Tinto del mes”, amerita.

Uno siempre espera más de esos vinos que le dolieron el bolsillo. La regla es simple, y se repite con otros placeres, gastronómicos o no: más San Roques, más calidad. Pero también, por lo mismo, porque nuestras expectativa$ son mayore$ con estos vinos o chocolates o zapatos, es cierto que estamos más expuestos a la decepción, y cuando pasa, el hasy sube del bolsillo al corazón. Ahora, cuando el aporte fue moderado y las expectativas tibias, la calidad es una sorpresa. Hay entre esas botellas que van desde, pongámosle, 60 a 80 mil guaraníes (10 a 15 dólares), vinos que, en dos palabras: surgen todo. Cuando esto pasa, sabemos que encontramos un nuevo mejor amigo. Esa es la mejor compañía que se puede conseguir en la silla del patio con quesitos, en la mesa de la suegra o en el escritorio de la ofi a las 11 de la mañana.

11 de la mañana en el escritorio de la ofi

Pegaría un vinito. Acto seguido: Ale Gavigán clava como bandera una botella en mi escritorio, busca en el suyo el descorchador de dos tiempos y baja a buscar la copas. Modo Syrah de las 11: on.

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El vino: Ventisquero Grey Glacier Single Block Syrah 2011. Syrah cosechado en Apalta, en la D.O. Valle de Colchagua, de vides del bloque 1, exclusivamente. Es un vino que pasó 18 meses en barrica y 9 meses de estiba en botella, con potencial de guarda de 10 años; lo que significa que nosotros lo descorchamos al dente. Debo ser sincero con ustedes: no tenemos decantador en la oficina. ¡Conseguiremos! El Syrah de Ventisquero es un vino que no fue clarificado ni filtrado, por lo que, después de 7 años, es normal que tenga algunos sedimentos que estaría bueno decantar. Y si no, dejamos un rato abierto el vino y nos lo tomamos igual.

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Rojo rubí oscuro con reflejos violáceos. Perfume típico de Syrah: frutos negros como arándanos y moras, pimienta negra y una presencia de Colchagua en las notas minerales. El primer beso es grande, con taninos firmes y redondeados, y una acidez que querés morder como se muerde un labio. Si tuviera que acompañarlo con un plato que tengo en mi memoria reciente: conejo estofado con panceta, para acompañar sus aromas terciarios a cuero y humo.

Si te encontrás con un beso como este, que te muerde los labios, y la botella cuesta G 84.000, lo llevás bajo el brazo a todas partes, como la baguette de los franceses.

7 de Junio de 2017

Margarita Mendieta

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