26 de Septiembre de 2020
Una cocina con aroma a Jazmín
Conocimos a Izela Soler de Cocina Giasemi, un proyecto que resalta la labor de los productores locales.

Izela Soler es la fundadora de Cocina Giasemi, un proyecto que resalta la labor de los productores locales mediante una conexión con ellos y los alimentos.

El delicioso perfume de una flor marcó los recuerdos de infancia de Izela Soler. El suave nombre de Giasemi (jazmín en griego) y la conexión con su abuela materna le dieron paso a un proyecto de cocina intuitiva que provocó un cambio en su vida.

La cocina y el jazmín, su planta favorita, fueron el contacto más directo con su abuela. De hecho, gracias a ella adoptó la tradición de colocarse bajo las hombreras un jazmín para que durante el día fuera soltando su hermoso perfume. “Ella falleció y lo primero que hice al mudarme de vuelta a su casa fue plantar un jazmín. Estaba buscando un nombre que representara mi proyecto de cocina y así surgió Giasemi. Me cautivó. Nació sin darle mucho pienso, como siempre hago con mis proyectos, no me rompo el coco pensando cómo les voy a llamar, directamente hago lo que siento”, destaca Izela entre risas.

 

20 de Agosto de 2020

Lisandra Aguilar Wong

La cocinera se define a sí misma como una persona a la que le gusta hacer muchas cosas y cada una con muchísima pasión. Entre tantas ideas a veces no sabe para dónde rumbear pero lo cierto es que le pone amor a todo: cocina, activismo, producción, fotografía...

Actualmente, con su proyecto de Cocina Giasemi trabaja con ingredientes locales haciendo platos diferentes a los que uno está acostumbrado. En general hay una percepción de que en la gastronomía vegetal se utilizan ingredientes caros y por eso muchas personas se mantienen alejadas de ese tipo de alimentación. A modo de demostrar lo contrario, Izela trabaja con ingredientes increíbles del Paraguay que para la mayoría están en el olvido. Quiere y busca constantemente posicionar la alimentación vegetal. Incursionó en este ámbito hace 5 años como algo espontáneo. “Pasé por varias etapas, comencé siendo activista y vegana y esto me llevó a preparar mis propias comidas y me abrió un mundo de posibilidades, ya que en la alimentación tradicional siempre repetimos los mismos platos, pero con las verduras tiene que ser un pienso constante para ir mutando y hacer cosas diferentes”.

Izela se involucró en el mundo de la agroecología gracias a una relación directa con pequeños productores. Con ellos descubrió el origen de cada alimento, sus raíces, los procesos y el gran trabajo consciente que hay detrás de cada insumo. Hoy busca generar un intenso vínculo entre el productor y el producto final gracias a su conocimiento de cada ingrediente que utiliza para elaborar sus preparaciones.

Una de las actividades favoritas de Izela es ir al Mercado 5 y crear una conexión especial con quienes le venden los alimentos. Le gusta apreciar lo que tiene cerca, olvidándose por un momento de lo que uno está acostumbrado a ver en las grandes cadenas de supermercados, esos productos congelados de producción industrial y en su mayoría importados. “Si uno conoce la raíz del producto, la alimentación puede ser variada, sana y a nuestro gusto. Es hora de cambiar nuestra mentalidad y ayudar a esos pequeños productores, hacer algo lindo”, reconoce.

Cocina Giasemi es el resultado de la suma de sus experiencias. No se trata de trabajar con una técnica puntual, sino de entender qué es lo que se quiere saborear realmente. Esto ha llevado a Izela a desarrollar una especie de intuición.

Nos dice que uno de sus platos preferidos es la ensalada de locro con tomate cherry, cebolla morada, pepino y lentejas crocantes. Por encima lleva aguacate y una mayonesa de cedrón y cebolla asada con hongos nacionales frescos.

Hasta hace un tiempo Izela ofrecía un servicio de viandas a domicilio para almuerzos, pero confiesa que ese trabajo se volvió sistemático y no era la manera de generar el cambio que buscaba. “Al ir probando ciertas cosas y descartando otras logré desarrollar la facilidad de predecir el sabor de un plato. Si quiero lograr un sabor, mi cerebro entra en una especie de biblioteca y busco qué necesito para poder lograrlo”, explica.

 

Izela reconoce que tiene entre manos el gran desafío de hacer visible la situación del país respecto de la soberanía alimentaria. Para ello, además de trabajar en la cocina, ofrece cursos y talleres en los cuales busca educar al paraguayo sobre esta realidad y transmitirle su forma de ver al mundo, su forma de valorizar al pequeño productor y la importancia de una alimentación saludable.

Gracias a la visibilidad que está teniendo su proyecto, Izela siente que cada día tiene mayor apoyo y mayor cantidad de personas interesadas y eso aumenta sus deseos y las oportunidades de enseñar sobre agroecología.

La satisfacción más grande de Izela es ver a personas a su alrededor conectarse con el alimento y su origen. “Yo no busco vender, por eso casi nunca estoy trabajando con eventos y marcas grandes, intento trabajar con pequeños grupos, personas que tienen una potencia de cambio”.

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