25 de Junio de 2022
Ismael Cala: Los postres, el paraíso y el infierno

Ismael Cala: Los postres, el paraíso y el infierno

No necesita presentación. Lo llaman “el Larry King hispano” porque es el anfitrión del principal show de entrevistas de CNN en Español, “Cala”. A él atribuyen haber reinventado el género en la televisión latinoamericana.

Nadie puede negar la maestría con que entrevista a personajes tan diversos como Gloria y Emilio Estefan; Susana Giménez; Andrea Boccelli; la premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú; Larry King -a quien considera su maestro-; a varios presidentes latinoamericanos; y Carolina Herrera, que lo viste para su programa. Siempre logra que sus entrevistados revelen lo más profundo de su personalidad, en sus distintos niveles y facetas.

En un momento está detrás del micrófono y al siguiente se lo ve adelante, o arriba de un escenario, como conferencista motivacional. Parte de sus estudios y de su historia marcada por el divorcio temprano de sus padres, la esquizofrenia de su padre y los fantasmas de la enfermedad mental y el suicidio se repetía en varios miembros de su familia. “No me considero un líder inspiracional, sino una persona que desea transmitir a los demás lo que ha aprendido en la vida. Lo asumo como una necesidad vital”, nos dice Ismael Cala. En su breve estadía en Paraguay, fue distinguido con el título de Visitante Ilustre de Asunción. En la conferencia que dio para presentar su libro, contó al público que tuvo una “infancia dulce” porque creció comiendo los frutos de su tierra. “Nací en el pueblo de El Caney, a siete kilómetros de la ciudad de Santiago de Cuba. Este lugar está considerado la meca cubana de las frutas, especialmente de mangos. También había guayabas, marañones, piñas, y todo el alcance de la mano. Quien conoce a Cala, sabe que su debilidad son los dulces. “Te puede escribir 10 páginas sobre eso”, me advirtieron. “Para mí, los postres son el paraíso y el infierno a la vez, porque no debería comer demasiado”, dice riendo.

¿Qué le animó a escribir el libro “El poder de escuchar”?

Hace mucho tiempo quería ordenar mis ideas sobre el tema. Antes era una especie de papagayo que no paraba de hablar, hasta que me di cuenta que la escucha era la clave para entender el mundo. He querido contar mi historia y a través de ella los beneficios de escuchar.

¿Qué impide a la gente saber escuchar?

El ego y la falta de empatía.

¿Cuál es su definición de éxito?

El éxito está en el camino, no en una meta a alcanzar.

¿Qué es lo que le atrae especialmente de los postres?

Me llaman mucho la atención sus colores, sus formas y el sabor. Soy de un país muy azucarado, de una generación dependiente de lo dulce. Incluso, en los peores años de la crisis económica en Cuba, un vaso de agua de azúcar era una salvación nocturna.

¿Cuál es el postre más memorable?

Me fascina el postre Tres Leches.

¿Qué representa la cocina en su vida?

Una moneda de dos caras, porque recuerdo lo mal que me alimentaba cuando estudiaba -en sus años de universidad ya se había iniciado el llamado “período especial” de Cuba, gran carencia en el pueblo-. Mi abuela y mi madre se exprimían la cabeza pensando qué cocinarme para llevar a la universidad. Aquello fue muy desagradable. Solo había arroz sancochado. Con el tiempo, logré reconciliarme con la comida. Primero, en Canadá, padecí sobrepeso, y luego pasé a una situación normalizada.

¿Cuál diría que fue la comida o el banquete más trascendental en su vida?

Como cuento en mi libro, fui a un congreso de estudiantes en La Habana, en plena crisis económica cubana. Fidel Castro nos invitó a todos a una cena, donde había alimentos y postres que nunca antes yo había visto. Me pareció increíble que, en plena hambruna cubana, en el Palacio de la Revolución se ofreciera un banquete así. Entonces me di cuenta de que había dos Cuba: la de los pobres, nosotros, y la de los dirigentes, a los que no les faltaba nada. Después de aquello nunca fui la misma persona.

¿Es de salir mucho a los restaurantes?

Muchísimo, aunque debería comer más en casa por razones de salud. Soy alérgico al gluten y a la lactosa, y es muy difícil controlar una dieta.

¿Hay algún chef o cocina que admire especialmente?

Me encantan las cocinas mexicana, francesa, peruana y árabe.

¿Qué fue lo más extraño que comió?

Sin saberlo, me hicieron comer un bistec de tortuga en La Habana. Yo pensé que era cerdo. Y la amiga que me lo sirvió me dijo: “será un cerdo submarino, porque acabas de comer tortuga”.

¿Cocina?

No mucho. No tengo tiempo, pero tampoco puedo decir que sea mi pasión. Hago huevos revueltos para el desayuno, cosas así de sencillas y con poco riesgo para los demás comensales (se ríe).

30 de Junio de 2015

Alacarta

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