3 de Octubre de 2022
En tiempos como el nuestro, aprovechamos la tecnología para acortar distancias y profundizar lazos. Y aunque haya más de 15.000 kilómetros entre las partes, como ahora, la conversación puede fluir con la naturalidad de una charla en un café.

Identificada con la inquieta generación de los millennials, Florencia Méndez —más conocida como Señorita Méndez— hace una pausa en su recorrido alrededor del globo y, desde la distante India, comparte con nosotros un entretenido diálogo virtual.

¿Qué distingue a la Señorita Méndez como bloguera de viajes y estilo de vida?

Creo que lo que hoy nos distingue es nuestra esencia. La idea de ser yo misma es lo primero: esto soy y esto ves. Mi objetivo con mis plataformas es dar algo más: me gusta enseñar cosas y también hablar sobre aspectos que generen conciencia. 

¿Cómo nace la idea de crear el blog? 

Sentía que había una necesidad en nuestro país, una sed por salir a conocer el mundo, pero que teníamos poco acceso a información y a personas que lo hicieran. Encontré que, por un lado, las personas con ingresos realizaban los mismos viajes todos los años —Europa, USA— y, por otro, que había muchas mujeres con ganas de viajar, pero con miedo a hacerlo solas. Al primer grupo quiero inspirar a visitar nuevos destinos, y a las segundas, animarlas, mostrándoles cómo lo hago yo, contarles lo lindo y también hacerles saber cómo actuar cuando pasan cosas que no podemos controlar.

¿Hay algún sitio que recordás especialmente?

Cuba marcó un antes y un después, inclusive para el blog: me hizo saber que esto era lo que quería hacer. Viajé a Cuba en el 2012 y la gente me daba consejos que dejaban ver sus miedos y tabúes. Entonces decidí trasmitir mi viaje como un cuento: luego de siete días al fin tuve Internet y empecé a mostrar fotos, a contar lo asombrosa que es Cuba y a sugerir que nos quitemos el miedo a visitarla. Ese año me escribieron más de diez personas que fueron a Cuba gracias a esos consejos y, además, una marca de moda hizo su campaña allí. Así me di cuenta de ese pequeño gran poder: cómo contar acerca de un destino ayuda a que la gente se saque los prejuicios y se anime a visitarlo también. Dos años después lancé el blog y Cuba fue el primer destino sobre el que escribí. 

¿Cuál es tu mejor consejo como viajera constante?

Dejarse ser, tratar de ir sin demasiados planes. Hoy tenemos tanta sed de conocer el mundo que nos olvidamos un poco de disfrutarlo. Necesitamos saber disfrutar de ese lugar a donde llegamos, conocer su gente, comernos el plato más típico. Hacer lo que todos recomiendan, sí, pero encontrar también algo que nos agrade del lugar y que no veamos en guías. 

Hoy tenemos tanta sed de conocer el mundo que nos olvidamos un poco de disfrutarlo

¿Y algo que aprendiste “por las malas”?

A bajar las revoluciones. Ahora mismo estoy en Rishikesh, India, que es la cuna del yoga y uno de sus primeros fundamentos es vivir el presente. A veces me pasa que cuando viajo me acelero, quiero llegar y ver todo, pero mi cuerpo también se cansa. O en ocasiones me encuentro haciendo tres cosas al mismo tiempo y no disfruto ninguna o no las hago bien. Entonces ahí es cuando paro, como hoy, y me siento en un café. Ahora miro al río Ganges y, mientras les respondo, disfruto de un tiempo conmigo misma. 

¿Te interesa la cocina?

Es mi carrera frustrada, amo la cocina desde chica. Me encanta cocinar y, aunque no lo hago siempre, cuando lo hago, lo hago con amor. Creo que la cocina es mucho más que el plato y empieza por elegir los ingredientes. Amo ir al supermercado, a los mercados; comprar alimentos frescos. Cuando viajo, suelo tomar clases de cocina; lo hice en Bali, Vietnam, en la India. Estando de viaje suelo comer afuera, pero disfruto tanto de un restaurante cinco estrellas como de una comida en un mercado local. 

Un plato que haya sido una experiencia única.

La pizza Capri del Mercado de Firenze; las ribs de cerdo, que se deshacían, en Vietnam House Restaurant; los mejores huevos benedictos que comí, en Penang, Malasia; el risotto de trufas de Makoto, en Panamá; o, mi favorito mundial: el nigiri a lo pobre de Maido.

¿Qué lugar se grabó en tu corazón por lo maravilloso de su gastronomía?

¡Lima! Amo Lima como alguien puede amar a una persona. Cuando mi vuelo hace escala allí, me quedo un día entero y marco mis lugares para comer. Disfruto siempre de su excelente gastronomía. 

21 de Junio de 2019

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